MADRID/LA HABANA.- El Gobierno español de Mariano Rajoy le pidió oficialmente ayer a Cuba información sobre la muerte de los disidentes anticastristas Oswaldo Payá y Harold Cepero, que según las autoridades de la isla fallecieron el domingo en un accidente de tránsito en el este de la isla. Además, envió al cónsul ibérico a la zona del siniestro. Junto a los muertos, viajaban el español Ángel Carromero, de Nuevas Generaciones (brazo juvenil del gobernante Partido Popular), y el sueco Aron Modig; ambos sufrieron heridas, pero ya salieron del hospital. La versión oficial es que el conductor del auto perdió el control y se estrelló contra un árbol. No obstante, Rosa María Payá (hija del fallecido) deslizó que el vehículo fue embestido por otro, lo que ocasionó el choque. "El dedo acusador va sobre el Gobierno", sostuvo Berta Soler, de las Damas de Blanco, quien recordó que Payá había sufrido un accidente hace 15 días. "Es una pérdida para la causa de la democracia en Cuba", dijo Guillermo Fariñas, quien dijo tener "grandes sospechas" sobre lo ocurrido y pidió que una comisión internacional de la ONU, de la OEA o del Parlamento Europeo investigue las circunstancias del accidente. Los anticastristas exiliados en EEUU expresaron sus dudas. "Lo mataron y fue el Gobierno, fue intencional", acusó Osmel Rodríguez. La Casa Blanca destacó la "incansable" lucha del dirigente, y aseguró que su vida constituye un "ejemplo de liderazgo moral". (DPA-Reuters-AFP)
Sospechas por el deceso de disidentes cubanos
Dirigentes de la oposición refutan la versión oficial de que se trató de un accidente
OPOSITOR. Payá fue premio Sájarov. REUTERS